Inicio > ciencia ficción real, desamor, gordo > Blognovela Cap. 628 – Todo por un Sueño

Blognovela Cap. 628 – Todo por un Sueño

Había parado de llover. El sargento Macguffin sostenía una taza de café recién hecho mientras observaba como dos de sus hombres tendían sus uniformes cerca de un pequeño arroyo. Casi todo el equipo estaba tan empapado que parecía como si acabasen de ser rescatados de un naufragio. Las tiendas de campaña estaban inundadas de barro y una de las redes de arrastre colgaba enmarañada entre las ramas de un árbol. Un teléfono satélite había dejado de emitir y hasta el café sabía a tierra y hojarasca. Se cumplía el tercer día de batida y el sol comenzaba a brillar sobre sus cabezas por primera vez. Una buena noticia. Al fin.

Tras varias horas de travesía, la expedición comenzó a ascender por una pequeña loma que surgía a los pies de un estrecho valle. La pendiente y el limo hacían que el avance sobre el terreno fuese lento y torpe. Tampoco ayudaban ni el calor, ni la humedad ni la frondosa vegetación de aquel inhóspito paraje. Ni, sobretodo, ese pútrido y constante olor.  Justo cuando la doctora Cabrera comenzaba a quedarse rezagada de nuevo, los dos perros que encabezaban la marcha empezaron a inquietarse. La agitación de los animales no pasó desapercibida al sargento quien mandó detener el paso. Un rastro.

Llegaron al segundo campamento a las 2 PM. Los componentes del grupo se desplazaban en los pequeños jeeps del ejército no sin dificultades por lo especialmente abrupto de la topografía. Tres horas antes, el sargento había recibido un mensaje que obligó a abortar la batida en el cuadrante C4 precisamente en el mejor momento. Si las noticias fuesen ciertas, en breve podría volver a disfrutar de un martini en algún tuburio de mala muerte a las afueras de cualquier ciudad de su planeta Tierra natal.

“Tenemos una bestia. Es un macho.”

El campamento de la playa era un lugar acogedor. Nada que ver con el infierno verde que esperaba a todo aquel que se atreviera a adentrar unas pocas millas en el interior de la isla. Aguas claras, aire respirable y cerveza. El paraíso. Una docena de hombres formaban el grueso del operativo allí instalado. La mitad vestían batas blancas. No tenían pinta de haber agarrado un arma en su puta vida, pensó el sargento mientras avanzaba hacia un barracón rodeado por un fuerte dispositivo de balizas y vallas eléctrificadas. La doctora le acompañaba. Hablaba con uno de los hombrecillos de blanco quien le mostraba una serie de informes, gráficos y fotografías de lo que parecía ser un homínido de grandes dimensiones.

– Está sedado. Encontramos una pareja copulando a media milla al Norte del estuario – dijo uno de los soldado que les escolbata – lo peor ha sido el traslado, hemos reventado un jeep, el hijoputa pesa un quintal – añadió otro.

– ¿Y la hembra? – preguntó la doctora Cabrera.

– Eran dos machos. Huyó río arriba. Es increíble lo ágiles que son esas bestias – contestó el primer soldado.

Ahora estaban de pie enfrente del refugio donde el especimen yacía apresado. El olor volvía a ser nauseabundo.

– Vamos a verlo – les interrumpió el sargento – tengo curiosidad por conocer al único bicho que habita en este planeta de mierda.

– Planeta de los Igores – le reprochó la científico –  Le recuerdo que estamos en el Planeta de los Igores.

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: